X Kilómetro Vertical de Gandia
16 de enero de 2011
Crónica de José Ángel
Cuando a las 5:30 de la mañana Pedro Montero y yo poníamos rumbo a Gandía
para correr una carrera con mil metros de desnivel, con un frío de perros,
dudaba si era una buena idea. El perfil era engañoso, puesto que hasta el km 7
aparentemente no empezaban las dificultades, sin embargo correr por el cauce de
un río seco entre 700 personas peleándose por adelantar es complicado lo mires
por donde lo mires. Fue en el km 6 de ese barranco pedregoso cuando me torcí un
tobillo y volví a pensar que no había sido una buena idea. Menos mal que seguí
adelante a pesar del dolor, porque fue desde ese punto donde empezaba lo bueno.
Al empezar a ascender todo estaba envuelto en una espesa niebla que
afortunadamente no nos permitía ver lo que nos quedaba hasta la cima, pero poco
a poco, según subíamos, el día empezó a aclararse al ir superando la niebla. En
ese momento, al mirar hacia abajo y ver el mar de nubes, fue cuando vi
claro que el esfuerzo había merecido la pena.
En los últimos kilómetros, los más duros, la vista era espectacular: una senda,
una cuerda pegada a la pared y un abismo de nubes...
En el plano meramente deportivo, a pesar de que en la salida nos situamos más
alante, volvimos a salir demasiado retrasados y tuvimos que hacer un esfuerzo
para adelantar durante toda la carrera, sin ser superados por un solo corredor.
Finalizamos en los puestos 314 y 364 de 713, que no es mucho, pero creo que
debemos estar más arriba a poco que hagamos una salida más rápida
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314
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RUIZ FELIPE, JOSE ANGEL
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110
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Veterans Masculí |
C. A. Chinchilla
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1:45:16
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08:54
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364
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MONTERO MARTINEZ, PEDRO JOSE
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215
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Senior Masculí |
C. A. Chinchilla
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1:48:50
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09:12
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El Mondúver (841 m.) fue testigo de la décima edición del Kilómetro Vertical
de Gandia, una explosiva carrera por montaña en la que participaron 713
corredores y 940 caminantes que tomaron la salida a las nueve de la mañana
desde el Barranc de Beniopa.
Por delante tenían 11,8 kilómetros de pistas y sendas para salvar un
espectacular mar de nubes y los 978 metros de desnivel positivo acumulado
hasta la cima del Mondúver, donde estaba situada la meta. Desde allí, aún
quedaban cuatro kilómetros no competitivos de descenso hasta la Font de
la Drova, zona de entrega de premios, recuperación y parada de autobuses.
El día amaneció
nublado, pero tras superar esta niebla los deportistas que llegaron a la cumbre
pudieron contemplar una idílica estampa
Al margen de los trofeos a los primeros clasificados de cada categoría, la
organización obsequió a los participantes con un kit básico de supervivencia de
montaña.
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