MAPOMA 2011. El año que Patri puso al CA
Chinchilla entre la élite mundial.
Así se puede definir esta carrera.
Patri ha quedado el 30 en la general, en
2h38min. Si eso es grande en
términos absolutos, aún es más si
pensamos que esto no es una maratón para
hacer un buen tiempo, sino una carrera
llena de toboganes, con algunos tramos
duros. Además, Patri acaba los últimos
kilómetros guardándose fuerzas,
esperando un momento de bajón que no
llega y con la sensación de haber podido
tirar más. Muy grande.
Mariano y Diego han hecho una
carrera ambiciosa. Mariano iba a por las
3h, y ha hecho 3:01,
y eso que iba pájara los últimos
kilómetros. Qué bárbaro!. Diego se
estrenaba en su primera maratón y, sin
prepararla específicamente, se ha
marcado
3:20.
José Ángel y Paqués han acabado de
maravilla y han hecho sub 4h, dándose un
paseo por la capi y disfrutando la
carrera; y un servidor ha acabado
lesionado, pero ha acabado, misión
cumplida.
De los compañeros del
10K, lo mejor es leer su crónica,
pero adelanto que Cuevas quedó el 197 y
que todos hicieron un gran papel. Las
chicas estuvieron estupendas y Francis
se está planteando preparar sus primeros
42K.
Aquí va el detalle del viaje:
Con algo de confusión y una mañana
fresquita, cogimos el minibus el sábado
16 a las 8 de la mañana, parte en la
plaza y parte en la parada de buses, de
ahí a recoger a José Ángel y a Francis
en Albacete y sin incidentes nos pusimos
camino de Madrid. Buen rollo y charla
animada todo el camino, almuerzo potente
y, al lado del Pirulí, el hotel oficial
de la Maratón.
Al entrar al hotel nos encontramos a
la élite africana. Constatamos que su
cuerpo se compone básicamente de cabeza
y piernas, y que éstas les salen
directamente de las axilas. Subida
rápida a dejar trastos y de allí nos
vamos en metro a recoger el dorsal
(con chip incorporado) y la bolsa del
corredor a la Casa de Campo. Lo hicimos
rápido, sin pasearnos mucho por allí,
porque queríamos ir a comer y a
descansar un rato. No hacía calor y
había algo de nubes que hacían que el
sol no acabara de picar mucho, lo que
era un buen augurio. Tomamos el metro de
nuevo y nos bajamos en Tribunal, donde
buscaba un restaurante pero al final
nos metimos en otro donde encontramos
sitio para 15 (un italiano llamado
Nabucco, al que reabutizamos
inmediatamente como Trabuco). Nos
pusimos hasta arriba de pastas,
lasagnas, pizzas, y algunos entrecottes
XXL, bien acompañados de postres,
cervezas y un buen vino.
De ahí a descansar un rato al hotel.
Por la noche algunos fueron a ver el
partido (no haré sangre aqui con este
tema, tan delicado para afición blanca),
otros a cenar con amigos madrileños y
otros a dormir, en función del estado de
los cuerpos y de la magnitud de la
paliza del dia siguiente.
El desayuno estaba abierto desde las
5,30, así que a las 6 ya había alguno de
los nuestros metiéndose unas tostadas en
el cuerpo, para darle tiempo así a
llegar ligero a la salida. Teníamos
autobuses hasta la Cibeles cada poco,
así que cogimos uno (con carrera de
Paqués haciendo como que perdía el
autobus de los africanos que nos hizo
echar unas buenas risas). Aqui el grupo
se dividió entre los que hacían el 10K y
la maratón. Yo me quedé con Paqués y
José Ángel, mientras que Diego se iba
con Mariano; y Patri con los keniatas.
Hacía fresco, habíamos comido bien y no
teniamos molestias, bien hidratados
y con las vejigas vacías (nos acercamos
a ver unos setos del Paseo de Recoletos
y los vimos algo secos). Todo perfecto
Con estas buenas sensaciones y
nervios en el estómago, oímos el disparo
y la salida, y empezamos a subir la
Castellana, empezando tranquilos y
cogiendo ritmo poco a poco. Antes de
darnos cuenta ya estamos en la zona de
Nuevos Ministerios, donde nos cruzamos
con un corredor descalzo, con una
camiseta de
www.correrdescalzo.com. De ahí surge
otra de las grandes frases del finde,
made in
Paqués: "aqui cada uno tiene su
martillazo". Descojono de nuevo y
giramos el Bernabéu por Padre Damián. En
ese punto, los corredores del 10K giran
para volver hacía la meta, y nos
dedican un aplauso a los que seguimos
que nos pone la carne de gallina. El
rompepiernas del Mapoma empieza aqui. Si
habíamos tenido una subida tendida, la
de Padre Damián es una cuesta sin
paliativos, y así vamos subiendo y
bajando por la zona más pija de Madrid
con poco público y al grito de "vamos
campeones que sois super, o sea...,
super". En la larga bajada de Pio
XXII-Principe de Vergara encontramos una
tapia y echamos otra meadilla, pasamos
el globo de las 4h y giramos por la
Plaza de Catalunya (donde vivió José
Ángel) para empezar la cuesta de
Raimundo Fdez. Villaverde, donde
cruzamos la Castellana por arriba y nos
dirigimos a Bravo Murillo. Km 14, un
tercio de la carrera y muy buenas
sensaciones.
En los segundos 14 llaneamos y
bajamos por Guzmán el Bueno y Alberto
Aguilera, hasta llegar a la calle
Fuencarral, donde empezamos un momento
glorioso, porque el caracter del público
de los barrios de la movida madrileña
se hace notar y los gritos de ánimo se
hacen más frecuentes. Cuando Fuencarral
desemboca en Gran Via, corremos con una
sonrisa de oreja a oreja, la gente nos
lleva y bajamos Montera hasta la Puerta
del Sol: apoteósis. Es difícil que no se
salten las lágrimas de la emoción.
Paqués agita a la masa y la masa
contesta aplaudiendo y gritando a
rabiar, y sin darnos cuenta estamos en
la C/ Mayor a menos de 4:30min/km.
Estamos en el 19 y volvemos a nuestro
ritmo. Pasamos la media maratón y
empezamos a ver a los patinadores y las
bicis que reparten vaselina y reflex a
discrección. Pasamos el Parque del Oeste
y ya se ve la Casa de Campo. Entramos en
el 26, donde me doy la elgría de
encontrarme a Antonia, que nos esperaba
allí y nos hace una foto. Empieza la
subida y llegamos al 28, que era mi
mayor tirada larga. No se si por los
geles, por la gente, por la adrenalina
de la carrera, pero nos encontramos bien
de fuerzas y las articulaciones tampoco
molestan demasiado, aunque en mi caso
eso iba a cambiar en 10 minutos.
Empezamos los últimos 14, con la
mente en "esto es la carrera del pueblo
y ya está", y avanzamos pasando gente y
manteniendo nuestro ritmo. Me noto una
molestia en la parte externa de la
rodilla y de ahí paso a cojar: el dolor
no me deja correr. Paro para estirar
pero nada, así que les digo a José Ángel
y Paqués que sigan. Ellos continúan y
llegan en 3:53, los dos bastante
sobrados para un tute de este calibre, y
es que ambos están para ser sub 3h30min
sin problemas. Desde aquí mi
agradecimiento a los dos, por llevarme
esos 30km en volandas, siempre con un
ojo puesto en el más flojo del trío.
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Yo busco un fisio en cada punto de
avituallamiento, le pregunto a cada
bici, pero no encuentro a ninguno
(incluso en los puestos médicos!), así
que nada, reflex y andar y trotar, la
rodilla no me deja más. Me da una rabia
enorme, porque me encuentro muy bien de
fuerzas, pero en cuanto doy unas
zancadas el dolor no me deja seguir. Así
que miro la foto de mi abuela que he
puesto con un clip en mi dorsal y que
murió el día que me inscribí, y me hago
los 12 últimos km entre 7 y 9min/km (y
aún entran 1500 por detrás de mi).
Cuando voy subiendo el Paseo del Prado,
oigo que viene el globo de las 4:30, así
que troto hasta la meta y entro en 4:27,
con un nudo en la garganta.
Para comer, nos metemos un buen
atracón de italiano de nuevo y un
gin-tonic para celebrarlo. Nos hacemos
la foto de grupo y volvemos comentado
cuál será la próxima aventura. Qué bien
lo he pasado este fin de semana!